Candelario Fiestas y Tradiciones

Las fiestas patronales se celebran el 26 de julio, en honor a Santa Ana, la cual pudo haber sido nombrada patrona del pueblo para proteger la maternidad de las candelarias que llevaban una vestimenta que les oprimía bastante el cuerpo. La talla de Santa Ana, restaurada hace años en Valencia, se encuentra en la capilla más antigua de la iglesia.
La imagen de la patrona abre unas fiestas en las que, durante varios días, la villa ofrece un buen programa de conciertos, verbenas, festejos taurinos y exhibiciones del traje típico.

Generalmente los novios acordaban en invierno ( en época navideña ) qué domingo del verano querían casarse.

Todo comienza con la pedida de la novia, el padre del novio acudía acompañado de éste a casa de la novia para solicitar su mano. A continuación, se intercambiaban regalos, llamado “entrega de la cesta “, que contenía dulces variados. A partir de ese día, las dos familias se dedican a organizar los pormenores de la boda y se redactaban por escrito la hijuelas (un inventario de los bienes del ajuar).

El domingo antes de la boda, los familiares y las amigas de la novia hacían la cama a los novios y se exponía el ajuar para que los invitados fueran a verlo. El viernes anterior a la boda se corría por las calles el choto enmaromado que era el que se sacrificaba para dar el banquete. El sábado era un día en el que las mozas se dedicaban a los preparativos y los mozos, por la noche, salían de ronda.

El domingo, el día de la boda, la comitiva parte de casa del novio acompañados por el tamborilero a buscar a los padrinos y estos vuelven a por el novio, y todos juntos marchan a por la novia, a la que reclaman desde la calle con esta canción:

¡A por la novia venimos si nos la quieren dar!.

Finalmente todos se encaminaban a la iglesia cantando diversas canciones por la calle. Se abrían las puertas y les recibía el sacerdote con un monaguillo y , allí mismo, los casaban en el pórtico de la iglesia. Unidos ya en matrimonio, subían todos al altar mayor, donde comenzaba la misa y se realizaba el besamanos en la estola del sacerdote. Después, dos amigos de los novios realizaban la ceremonia de poner las velambres, que consistía en cubrir con una mantilla de blonda la cabeza de la novia y los hombros del novio mientras los esposos sostenían una vela encendida.

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